EL ABORTO Y EL SALMO 139


La semana pasada se cumplieron 48 inviernos desde que el caso Roe v. Wade legalizó la práctica del aborto en los Estados Unidos de América. Desde entonces, se estima que solamente en este país más de 60 millones de bebés han sido abortados. Sobra decir que ese es un número exorbitante y lamentable. Con todo, los abortos se continúan practicando de manera regular en toda la nación. Con el transcurrir del tiempo pareciera como que si cada vez es más fácil para una persona abortar a su bebé. Y si los fallos legales recientes en el país de Argentina son un indicativo de la dirección en la que está marchando Latino América, el futuro de muchos bebés no nacidos en todo el continente americano parece ser aún más obscuro. Pero, ¿qué dice la Biblia al respecto? Veamos.


Cada concepción es una obra única de Dios


En Salmos 139:13-14, el rey David escribe lo siguiente: “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.” La Palabra de Dios enseña a través de este salmo de David que cada concepción es una obra única de Dios. El Creador es quien forma las entrañas de cada criatura en el vientre de su madre. Cada ser humano es considerado una persona de parte de su Creador desde el momento de su concepción. ¡Esta es una realidad formidable y maravillosa! Que el Creador Soberano haga a cada persona única es algo que amerita nuestra alabanza. Por tanto, el aborto es la acción de destruir a la persona que Dios está formando en el vientre de su madre.


Dios conoce a cada ser humano antes de nacer


El rey David continúa escribiendo, “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos” (Salmos 139:15-16ª). Antes de la invención de la ultrasonografía los padres miraban a su bebé hasta el día en que éste nacía. Hoy, las cosas han cambiado gracias al avance de la ciencia. Un ultrasonido basta para que los padres puedan ver en vivo a su bebé mientras está siendo formado por Dios en el vientre de su madre. Sin embargo, aun antes de la invención de la ultrasonografía, ¡el cuerpo de cada bebe no nacido no estaba encubierto de los ojos de su Creador! Mientras que los padres solamente podían ver sus movimientos por encima del abdomen de su madre, Dios miraba con total claridad a la criatura que Él estaba formando. ¡Esto es algo maravilloso! ¡Dios conoce a cada ser humano aun antes de nacer!


Dios asignó un propósito para cada ser concebido


Finalmente, el salmista añade, “Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” (Salmos 139:16b-17). Todo lo que ocurre en la vida de una persona ya está escrito en el libro de Dios. Lo que para nosotros es novedad, para Dios no es noticia. Cada uno de nosotros camina por esta vida descubriendo lo que Dios ya ha determinado de antemano. Así, cada aborto es una privación de ese derecho para el no nacido. Ahora, que no nos quepa la menor duda, aunque el humano no muestre misericordia hacia los no nacidos eso no significa que Dios no la tenga. Cuando David perdió a su primer hijo con Betsabé, estas fueron sus palabras: “Yo voy a él, mas él no volverá a mi” (2 Samuel 12:23). David estaba convencido que su hijo había pasado a la presencia del Señor en donde algún día llegaría a conocerlo. Dios había tenido misericordia de su hijo al recibirlo en gloria. ¡Esto sí que es algo precioso y de gran ánimo!


Es nuestra oración que este recurso estimule tus afectos por la Palabra de Dios, sea de edificación para tu alma, te ancle en el conocimiento de la verdad y redunde en tu crecimiento espiritual.


¡Que Dios te bendiga!